Pues ya ha pasado. Un examen fuera.
Espero que el odio que sentís en este momento hacia mí se vaya diluyendo poco a poco... Exactamente, a medida que cuelgue los ejercicios del examen en este blog y veáis que, en el fondo, era fácil.
Y vamos a empezar con el último, con el problema de ecuaciones diferenciales.
Sí, ya sé. ¡Qué manía con esas redacciones graciosillas que despistan un montón!
Pero es que uno de los objetivos de vuestros estudios universitarios (y de las asignaturas de matemáticas en los primeros cursos de las ingenierías en particular), es desarrollar vuestra capacidad de pasar de lo cotidiano a una formulación concreta de cada problema que podamos resolver a mano o con ayuda de un ordenador. Y por eso ponemos problemas
de texto en los que hay que interpretar una redacción más o menos enrevesada, quedarnos con lo esencial y llegar a la formulación matemática del problema... que, una vez llegados a este punto, suele ser bastante sencilla de resolver.
Sin más dilación, vamos a ver la temperatura a la que nos tomamos ese caldito de fresa en cucurucho...